Algunos proyectos nacen de una pregunta, otros de una necesidad concreta y algunos de una mirada distinta sobre aquello que sucede todos los días en la escuela. Una máquina para separar residuos, un estudio sobre la flora y la fauna de las yungas, juegos para aprender matemática, o un cortometraje realizado por niños son algunas de las propuestas que comenzaron a recorrer la instancia provincial de la Feria de Ciencias.

La apertura se realizó en el club Villa Mitre de Tafí Viejo, que se convirtió en sede del Circuito 3, de los cinco que participan en esta edición. La decisión responde, entre otras razones, a la cantidad de trabajos presentados y busca permitir que las producciones puedan ser observadas y evaluadas en distintas instancias.

“Estamos viviendo esta etapa con mucha alegría. La alegría del encuentro, de la conversación pedagógica y de la convicción de saber que la única manera de hacer educación es cuando construimos comunidades y redes de trabajo”, destacó Norma Broggi, coordinadora provincial del programa de Feria de Ciencias.

Para Broggi, ese espíritu cobra especial importancia en un momento en el que la idea de comunidad atraviesa distintos desafíos.

Una selección difícil

De los proyectos que participan de los distintos circuitos surgirán las propuestas que representarán a Tucumán en la instancia nacional. Serán alrededor de 16 trabajos, seleccionados por una comisión provincial evaluadora.

La tarea, anticipó Broggi, no será sencilla. La calidad de las producciones vuelve especialmente exigente la selección. Aunque la feria no se limita a mostrar los resultados finales sino el proceso de enseñanza, investigación y acompañamiento de cada trabajo.

ENTUSIASMO. Alumnos y docentes presentaron las propuestas.

En esa línea, la coordinadora destacó el proceso de formación docente situado que se viene desarrollando, con puntaje y en articulación con las direcciones de nivel. Los proyectos cuentan con acompañamiento y encuentros de fortalecimiento en los que intervienen los equipos técnicos de las distintas áreas y el equipo de Ferias de Ciencias.

Aprendizajes

Para Cecilia Guillén, directora de Nivel Inicial, uno de los principales valores de la feria consiste en hacer visible todo aquello que sucede dentro de las aulas y, especialmente, en mostrar que el aprendizaje en el jardín excede ampliamente la idea de que los niños “sólo van a jugar”.

“Es un orgullo lo que sentimos desde el Ministerio que dirige Susana Montaldo. Poder venir a estos espacios y encontrarnos con las producciones que se realizan en las salas del nivel inicial, en las aulas del nivel primario y secundario, y también en otras modalidades, nos permite ver todo el aprendizaje y toda la enseñanza que hay detrás de cada proyecto”, señaló.

Entre las propuestas del nivel inicial, Guillén mencionó un cortometraje realizado con la participación de actores que, según relató, quedaron sorprendidos por las capacidades de los niños.

Por eso para la funcionaria, el valor de esas experiencias no termina en la exposición. El verdadero desafío es conseguir que aquello que nace en la escuela vuelva a la comunidad y genere transformaciones.

“Todos estas ideas surgen en una escuela, y esa escuela está en un contexto determinado. La pregunta es cómo, desde la escuela, volvemos hacia la comunidad con todo lo que los chicos aprenden y cómo logramos que también sean escuchados”, planteó.

La posibilidad de que asociaciones civiles, organismos y áreas gubernamentales puedan tomar esas ideas y acompañarlas aparece, así, como uno de los próximos desafíos. “La escuela sostiene un rol transformador. Acá se lo puede ver y eso es muy esperanzador”, afirmó Guillén.

Interdisciplinario

En el nivel primario, la diversidad de propuestas también refleja la posibilidad de abordar un mismo problema desde distintas áreas del conocimiento.

Carlos Díaz, director de Nivel Primario, destacó el trabajo interdisciplinario y la creatividad de los estudiantes. Entre los proyectos enumeró una experiencia con hongos, un robot diseñado para separar residuos y juegos didácticos destinados a fortalecer el aprendizaje de matemática.

En algunos casos, esas propuestas tienen además una finalidad que excede el contenido escolar. Los juegos pueden convertirse en una herramienta para ocupar el tiempo libre, favorecer la convivencia y trabajar durante los recreos.

También hubo proyectos dedicados al estudio de la flora y la fauna y al impacto que tienen determinadas especies no autóctonas sobre el ecosistema de las yungas.

“Nos vamos muy satisfechos por la creatividad de los alumnos, el compromiso de los docentes y el acompañamiento de los padres”, resumió Díaz.

El funcionario también resaltó que detrás de cada proyecto, además de la curiosidad de los estudiantes, aparece como clave la figura del docente. Por ello la calidad de las producciones también está vinculada con la formación y la profesionalización de quienes enseñan.

“Si estamos impactados por este desarrollo, esto también tiene que ver con la calidad de los docentes que tenemos en las escuelas tucumanas”, afirmó.

La feria, en ese sentido, busca mostrar que el potencial no está concentrado en un determinado tipo de escuela. Hay producciones provenientes de comunidades de la alta montaña y de centros urbanos, de instituciones públicas y privadas: “En todas ellas hay el mismo compromiso, el mismo potencial y el mismo entusiasmo”.

La instancia provincial recién comienza. Quedan circuitos por recorrer, proyectos por evaluar y una selección nacional por delante. Pero, antes de pensar en quiénes llegarán a la instancia final ya queda la certeza de que muchas de las preguntas que pueden transformar una comunidad empiezan en un aula.